Después del Lean Management vendrá… ¡más Lean!
En varias ocasiones me han comentado que el Lean Management es un modelo de gestión conocido desde hace mucho tiempo.
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En varias ocasiones me han comentado que el Lean Management es un modelo de gestión conocido desde hace mucho tiempo.
La gestión eficiente de los procesos de cualquier tipo, de la mano de las directrices de gestión JIT (que no olvidemos que significa «justo a tiempo»), supone la incorporación del tiempo como factor relevante para obtener una mayor ventaja competitiva, reducir costes y mejorar la productividad.
En pleno siglo XXI todavía seguimos viviendo en un mundo en el que la tradicional producción en masa está lastrando tanto la vida de las personas, como la eficiencia de las organizaciones productivas.
La plena introducción del Lean Management ha de acarrear una forma de trabajar mucho más eficiente que, al mismo tiempo, satisfaga la organización productiva y los consumidores de sus bienes o servicios.
La clave de toda implantación Lean es lograr un flujo regular y constante en los procesos, sea el producto de tipo material, documental, personas o información, lo que abaca cualquier tipo de procesos, de cualquier organización.
Es sabido que el objetivo básico del Lean Management es el cliente, lo que éste quiere, cómo lo quiere y cuándo lo quiere.
Uno de los aspectos que caracteriza el modelo de gestión lean, es la gestión visual, que supone actuar sobre lo que se está observando.
Gestionando nuestros procesos con mentalidad tradicional, en la que lo prioritario es producir sin parar y bajo prima, difícilmente se nos ocurriría solicitar a los trabajadores que limpiasen, organizasen y mantuvieran debidamente ordenado su puesto de trabajo.
La productividad real de los procesos en general y, de los procesos productivos en particular, es fundamental para lograr el necesario nivel de competitividad.
Mi último artículo lo dediqué a destacar los aspectos relevantes del Just in Time (JIT), por lo que dedicaré el presente a completar una visión global del TPS y, con ello, del Lean Management, haciendo lo propio con el Jidoka, el otro gran pilar de este modelo de gestión.
Los lectores de mis artículos habrán podido reunir, en los primeros, una serie de conceptos fundamentales acerca del Lean Management y, en los más recientes, aspectos determinantes de cómo gestionar debidamente los procesos de acuerdo con estos conceptos.
En mi artículo titulado «La verdadera eficiencia como resultado del verdadero flujo lean», expuse las razones por las que considero que el lean management es un modelo de gestión realmente eficiente.
A estas alturas parece claro que, si una implantación lean se limita a los aspectos de producción, los resultados son limitados.
Decía en mi artículo dedicado a la importancia de la operativa en flujo, que el sentido común nos empuja a gestionar los procesos productivos, elaborando los productos en grandes lotes, con máquinas de gran capacidad y un fuerte nivel de automatización.
En mi último artículo, titulado «Producir sin parar, ¿es éste el objetivo a perseguir?», se abordó el significado que tiene la “producción que no para” para la operativa tradicional y lo que supone este mismo concepto para el verdadero flujo lean.